Los males que secaron las planicies del Magdalena

Según el Instituto Humboldt (2015) Colombia tiene más de 30 millones de hectáreas en humedales, de las cuales el 18,6% está concentrado en la macrocuenca Magdalena Cauca. Su planicie inundable es un sistema de regulación de las aguas que fluyen desde las cordilleras, páramos y bosques creándose así un paisaje socioecológico anfibio de 2,6 millones de hectáreas.

Dada la importancia que a nivel mundial tienen los humedales, en Colombia existe una Política Nacional para Humedales y el país está suscrito a la Convención Ramsar, que establece lineamientos para la identificación y protección de estos ecosistemas. Sin embargo la realidad demuestra que el deterioro de estos ecosistemas es alarmante y su gestión es ineficiente, hasta el punto que aún no existe un inventario de estos ecosistemas en el país.

Cerca del 59% de las coberturas naturales de la macrocuenca han sido reemplazadas por pastos, que han ocupado en algunas zonas el espacio de los humedales. Es preocupante la presencia de agroindustria en baldíos y planos inundables, así como la pérdida de la conectividad hídrica por infraestructuras viales y fluviales, entre estas, diques y represas como las de El Quimbo e Hidrosogamoso.

Adicionalmente en la macrocuenca se concentra cerca del 20% de la producción nacional de hidrocarburos y el 70% de la producción hidroeléctrica, actividades que ocasionan importantes daños ambientales y mínimos beneficios locales. Actualmente existe una pérdida del 28% del área boscosa, lo cual contribuye a que más de 527 toneladas de sedimentos por kilómetro cuadrado al año se depositen anualmente en ríos y humedales.

Hoy la mitad de la población de los municipios ribereños tiene necesidades básicas insatisfechas, y cerca de 2 millones de personas están bajo condiciones de miseria. Existen daños a la salud humana por la elevada contaminación del agua a causa de vertimientos urbanos, industriales y mineros; la producción pesquera se ha reducido en un 50%, cifra muy preocupante teniendo en cuenta que es el soporte económico de más de 35.000 pescadores y la fuente principal de proteína animal de más de 157.000 pobladores ribereños.

Ante este escenario, es evidente la ineficacia y los desaciertos en las políticas y proyectos que se han diseñado para el río y sus humedales. El CONPES y la millonaria Alianza Público Privada firmada con Navelena, son sólo un macroproyecto que busca garantizar un canal navegable para beneficio económico privado, desconociendo inexplicablemente la ecología de la planicie inundable e ignorando hasta la fecha las necesidades sociales y económicas del territorio.

Por el contrario, es necesario proyectar un ordenamiento ambiental territorial integral que recoja los conocimientos de las poblaciones locales, quienes son los garantes de la protección de la macrocuenca. También es necesario reunir a diferentes sectores de la economía, la academia y otras instituciones, bajo una ética de acuerdos sociales para el desarrollo, que conlleve principios de adaptación y comanejo del territorio y sus ecosistemas.

 

Croma-Videoo

 

 

 

Juan Carlos Gutiérrez Camargo

Fundación Alma

@elcarlosjuan

 

Bibliografía
  • Ministerio de Medio Ambiente. 2002. Política Nacional de Humedales Interiores de Colombia.
  • Departamento Nacional de Planeación. 2013. CONPES 3758.
  • The Nature Conservancy, Fundación Alma, Fundación Humedales y AUNAP. 2015. Estado de las planicies inundables y el recurso pesquero en  la macrocuenca Magdalena-Cauca y propuesta para su manejo integrado. Bogotá, Colombia.
  • Cormagdalena y Universidad Nacional. 2002. Caracterización de la cuenca del Río Grande de la Magdalena. Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena y Universidad Nacional de Colombia – Facultad de Ciencias Humanas. 170 p.

			

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